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La huerta de los niños

Uno de los aspectos que mas disfruto del jardín es cuando veo niños interactuando con las plantas. Me causó sorpresa un día escucharle decir a un niño que las lechugas se producían en el supermercado. Eso es la clara demostración como día a día nos alejamos de las raíces agrícolas generación tras generación. Pues bien, hay muchas opciones para que hagamos del jardín o la terraza un lugar especial para los niños, el cual puede ser a través de una huerta o un muro verde. En el ciclo de vida de una planta encontramos la germinación, enraizamiento, crecimiento y cosecha. Cada una de estas etapas es una lección más de ciencias, biología e incluso matemáticas para los niños.

Empecemos;

Germinación. La germinación la hacemos partiendo de las semillas. En la mayoría de los casos necesitamos de una bandeja de propagación. Recomiendo utilizar una de 200 celdas por que la podemos usar para diferentes variedades de plantas. La bandeja se llena con tierra o turba, que es un medio ideal para germinar semillas, se coloca la semilla y se cubre ligeramente con el mismo medio. Finalmente se tapa bien sea con un plástico vinipel o una tapa de bandeja de germinación. Este último paso es muy importante para conservar la humedad, que es una condición fundamental para la germinación de las semillas. La germinación varía según la especie y puede demorar desde 2 días, hasta 1 semana. Una vez la semilla a germinado empieza a mostrar 2 hojas, que llamamos hojas falsas, las cuales sirven para empezar a llevar los nutrientes a la planta y su posterior etapa de enraizamiento y crecimiento.

Durante la etapa de germinación es el momento para enseñarle a un niño que esa semillita crecerá y necesitará de sus cuidados. Que no siempre tendrá éxito por que hay un porcentaje de semillas que no germinan, pero las que logró germinar serán el resultado de su esfuerzo y cuidado. Enraizamiento. El enraizamiento es cuando empieza a mostrar las primeras raíces y es la etapa donde debemos empezar a regar suavemente las plantas intercalando agua con fertilizante y permitiendo que el sustrato se seque ligeramente. Es importante evitar que se seque totalmente, de lo contrario la débil plantica morirá por deshidratación. Durante este proceso se debe regar con la cantidad de agua adecuada. Si regamos con demasiada agua estaremos desarrollando una planta perezosa para el desarrollo de sus raíces o lo peor, la podríamos podrir y morirá en el intento. La manera para saber cuándo es el momento ideal para trasplantar lo que llamamos la plántula es cuando la podemos jalar (teniendo la precaución de hacerlo suavemente) y sacar lo que se llama el Plug, es decir, la tierra con las raíces en forma de la celda donde la germinamos.

Durante esta etapa un niño puede realizar los cálculos de cuantos días duró la germinación, cuantos días será su etapa de enraizamiento y podrá revisar cuando ha dejado las hojas falsas para
dar inicio a las hojas verdaderas, que serán el punto de partida para su crecimiento. Así como un niño cuida a una mascota, en esta etapa la plantica será el reflejo de muchos más
cuidados y responsabilidades por parte del niño. Crecimiento y desarrollo. Durante esta etapa es donde la plántula ya ha sido trasplantada y empezará a desarrollarse como una planta adulta. Necesitará de más cuidados como un riego más frecuente, pues su sistema de raíces será mayor y por lo tanto tomará más agua; necesitará fertilización y cuidado de plagas como caracoles o algunos más pequeños como trips, de los cuales ya hablaremos con más detalle. Durante esta etapa donde aplicamos fertilizante un niño estará interactuando con las dosis recomendadas de fertilización como por ejemplo 1 cm de fertilizante por 1 litro de agua (1cm/1L) y haciendo cálculos de la cantidad adecuada.

 

La cosecha. Si cultivamos una hortaliza, es la etapa donde vamos a cortarla después de 1 o 2 meses de producción. Es importante para que tengamos hortalizas constantemente, hacer siembras escalonadas. Es decir, sembrar cada semana una cantidad que podamos dividir en aproximadamente 7 semanas de acuerdo con el área que tenemos disponible, como podría ser el caso de una lechuga. En el caso de un cebollín que volverá a crecer una vez la cosechemos,podemos sembrar varias matas e ir cortándolas en orden, de tal forma que al cosechar la última la primera ya habrá crecido.
Finalmente, al cosechar una hortaliza se da el gran logro y orgullo de todo el esfuerzo. Es el resultado de 1 o 2 meses de dedicación y lo mejor, el niño ya sabrá que lo que come no se produce en un supermercado, si no que fue el esfuerzo de un campesino que ha trabajado para que  nosotros podamos tener nuestros alimentos cada día. Ahora habrá una gran diferencia y es que el niño fue quien cultivo una deliciosa lechuga, una espinaca o unos tomates cherry para una deliciosa cena en familia.

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